viernes, 15 de marzo de 2013

Escenarios tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU: dialéctica de la globalización, terrorismo y racismo


Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas. - Mario Benedetti.  Todo iba muy bien para Estados Unidos; lo habían logrado. Difundieron aquel discurso sobre los árabes, estableciendo que son solamente un conjunto de personas que integran un grupo radical, que ellos solamente dedican su vida a ser fanáticos, a ser practicantes del islamismo, a matar gente diferente a ellos, a sus creencias y a su cultura, con fines mezclados con política y religión. Pero, analizando este punto pausadamente, ¿esta unanimidad es cierta? ¿Los musulmanes son homogéneos en su forma de pensar y su cultura es tan negativa como se nos hace ver? ¿De dónde se origina el terrorismo realmente? ¿Es producto neto de una interpretación errónea del Corán por parte de musulmanes? ¿Sólo eso? Nos compete entonces plantear un minucioso debate sobre los escenarios que se presentaron dentro de la sociedad internacional. Esos que conocemos como “atentados del 11 de septiembre de 2001”.

A partir del 12 de septiembre de 2001, pareciera que nuestro mundo amaneció envuelto por una nueva atmósfera en cuanto a la política exterior, las relaciones internacionales, la diplomacia, la seguridad internacional, el armamento militar, la inteligencia policial, entre otros. Los “atentados” (y me permito colocarlo entre comillas, pues tomemos en cuenta antes de iniciar la definición que propone la Real Academia Española para dicho vocablo: “Procedimiento abusivo de cualquier autoridad”) que se llevaron a cabo el día de 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, marcaron un punto clave en la historia del siglo que recién comenzaba. Si bien las muertes, los heridos y las pérdidas materiales fueron lamentables y estas últimas muy costosas, se hizo todo un escándalo político sobre las razones por las cuáles la primera y mayor potencia del mundo había sufrido un presunto ataque por parte de sus no tan amigos, de ese grupo de naciones que EEUU no ha sabido ganarse: los países del Medio Oriente (con una clarísima excepción de Israel). Se señaló de inmediato que, Bin Laden, el entonces líder del grupo yihaidista Al-Qaeda, fue quien llevó la tutela de los ataques terroristas suicidas hacia el World Trade Center y el Pentágono respectivamente. La gestión de George W. Bush posterior inmediata fue, en mi consideración, un tanto dudosa. La llamada Guerra contra el Terrorismo o "War On Terror", fue apoyada por la OTAN, el mismo ente que autorizó los ataques militares hacia Libia, la operación “Medusa” en Afganistán solo por mencionar algunas; ese ente que ha intentado quedar ante la sociedad internacional como un salvador del mundo y de la paz, quizás es solo un grupo de burocracia pura, de intereses políticos brutales, justificando la muerte con más muerte. ¿No sería entonces el inicio de esta supuesta lucha contra el terrorismo, el inicio de un procedimiento de segregación racial mundial? ¿Realmente luchan contra el terrorismo?

Los ataques terroristas generan muertes, pero los que quieren erradicar esto con más muertes, solo los convierte en iguales. Estados Unidos, en su papel de superpotencia, quizás lo que ha hecho es propiciar una hegemonía occidental, queriendo construir un mundo en el que todo sean sus aliados, un mundo a su imagen y semejanza, producto de la globalización. Aunque esto de no tener aliados en una totalidad global no les molesta... si alguna nación está en contra de EEUU o viceversa, probablemente (al menos, hoy día) no salga victorioso en la escena internacional. Veamos el ejemplo de Palestina, el reciente Estado que fue aprobado en condición de observador en el seno de la ONU, alcanzado después de largos años. Volviendo entonces, esa globalización tan presente en nuestro mundo actual, la cual puede ser positiva en el marco económico con sus propósitos de eliminar el poder monopolista y así impulsar una mayor eficiencia del mercado en el ámbito internacional, ha resultado negativa en el sentido cultural para muchos países. El claro ejemplo de ello es el del Islam, y el concepto que tenemos hacia los musulmanes, producto del orientalismo (el cual definió excelentemente el difunto escritor palestino, Edward W. Said); primero fue Europa, y ahora EEUU se han encargado de enviarnos un mensaje negativo sobre Oriente; por supuesto, ¿y cómo no lograrlo? Si los principales medios de noticias internacionales son estadounidenses así como su política exterior es una de las más estudiadas y escuchadas dentro de la sociedad internacional. Ese conocimiento que se nos ha impuesto, que es exterior a nosotros, producto de un etnocentrismo cultural, de la discriminación y quizás hasta del racismo ha sido consecuencia de una globalización que favorece a las potencias occidentales. No justifico de ninguna forma la muerte de personas, sea por el fin que sea, pero definitivamente hay que estudiar con cuidado ese origen de lo que hoy día conocemos como terrorismo y a lo cual tanto le tenemos temor.

El racismo, por otra parte, tuvo un auge durante el siglo XX. Uno de los países donde estuvo más arraigado, fue en Estados Unidos. Esa lucha que fue llevada por la dialéctica, resulta irónico que ahora, con Oriente, pareciera que estuviese siendo empleado mediante una inclusión mediática en la globalización actual. Quizás por pensar de esta manera, sea considerada como una revolucionaria socialista, o una persona mediática y pro-terrorismo. Totalmente lo contrario. Esa imagen que se crea, sobre las opiniones un tanto diferentes y críticas, también es producto de esa hegemonía, de esa inclusión del mensaje, de ese discurso erróneo o, como prefiere definir Foucault en vez de discurso: esa ideología errónea que tenemos sobre Oriente, sobre el Islam, sobre los musulmanes. EEUU partió de los hechos ocurridos el 11 de septiembre para propiciar ese desprecio hacia los musulmanes. Porque no, no fue solo hacia los terroristas, fue hacia toda la cultura musulmana y el mismo Islam, haciendo efecto en ella, globalizándola. De esto quizás parten estos grupos para lo que establece el autor español Portero en su artículo ¿Qué tipo de amenaza nos plantea el Islam radical? (2008), en la que propone que el islamismo ha cobrado auge porque los árabes iraníes, iraquíes, afganos, entre otros,  al vivir en países subdesarrollados se sienten desiguales a las grandes potencias, con sus edificios, centros comerciales, autopistas y automóviles en abundancia. No sería tan descabellada esta idea; los musulmanes de la Liga Árabe están viendo el capitalismo en su máxima expresión, eso que Marx tanto repudió. EEUU en su lucha contra el terrorismo lo que está haciendo realmente y según mi criterio, es una lucha mediática, esa que nos hace ver no el mensaje, sino el medio, tal como lo dijo el filósofo postmoderno Marshall McLuhan, “el medio es el mensaje”, no tiene un mensaje tan claro de paz y tranquilidad mundial como pareciera. Probablemente lo que nos esté promulgando, es un mensaje por el lado equivocado. Esta no considero que sea la forma de tratar de combatir un tema tan delicado como el terrorismo.

A través de la violencia puedes matar al que odias, pero no puedes matar el odio. -   Martin Luther King.  Y no hablamos de una violencia física, sino mental. Debe existir menos orientalismo y más Oriente. Estamos siendo víctimas de lo primero, propiciado y financiado por los entes potenciales ya mencionados y establecidos. Definitivamente, no es la forma correcta de combatir esto; debe ser una “lucha”, entre comillas pues no debe implicar violencia, pero debe implicar el diálogo, la discusión libre de prejuicios, etnocentrismo, racismo y discriminación. No por ser musulmanes son inferiores a nosotros, ni por ser occidentales somos superiores. Tenemos una construcción imaginaria sobre Oriente, tal como Said lo dice, y está siendo avalada por entes como la ONU. Algo dudoso su papel de buscador de la paz, ¿no es así? Lo reflejan respaldando gestiones como la de la "War On Terror", no haciendo nada con el bloqueo de la Franja de Gaza, entre otros.

Nunca se sabrá, o al menos no en tiempos demasiado próximos, la verdad sobre los supuestos atentados del 11 de septiembre. Sin embargo, sus consecuencias, ya podemos palparlas; y no son solo pérdidas humanas o materiales: es muchísimo más que eso. Pérdida de tolerancia, es lo que se está incrementando en nuestra mente. Pareciera que los atentados de ese día, supondría la sentencia de muerte del proceso de paz que se había iniciado con el Medio Oriente por lo menos años atrás como con los Acuerdos del Oslo y el caso palestino-israelí, como lo apunta Said en Nuevas Crónicas Palestinas (2003). Pareciera entonces, que los acuerdos entre las partes involucradas a partir de ahora, son más difíciles de lo que ya eran, lo que significa un atraso dentro del sistema internacional.

Entonces, reflexionando todo este conjunto de ideas, ¿el fin justificaría los medios? ¿Es justificable aún esa premisa dentro de la gestión que llevan a cabo la ONU, la OTAN, el Consejo de Seguridad y las principales potencias del mundo? Puede que muchos aún consideren una respuesta positiva. Sin embargo, asesinar en el nombre de la paz nunca será justificable (Guerra de Irak, 2003-2011, atentados suicidas, etc.). EEUU no puede seguir llevando un problema palpable a lo mediático, llevando consigo a las principales potencias mundiales y las no tan potencias, donde pareciera que perdió el eje y el rumbo de su fin o propósito.  Los musulmanes no los verán positivamente si siguen en esta posición, si siguen propiciando esa globalización que ha hecho que las culturas pierdan su esencia. EEUU podrá pretender ser el salvador del mundo, metiéndose en casi todo conflicto internacional que haya, pero sus fines nunca son ni serán claros a los ojos del mundo.

“Después de todo, te enseñaron que el fin justifica los medios, pero vos ya no te acordás mucho de cuál es el fin. Tu especialidad siempre fueron los medios, y éstos deben ser contundentes, implacables, eficaces” - Mario Benedetti, 1977.


Ensayo de mi autoría escrito para la cátedra de Sociología de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV, como parte de evaluación. Enero de 2013.

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