domingo, 7 de diciembre de 2014

¿La mano sucia de Chevron-Texaco?



El 2 de diciembre de 2013 fui anunciada ganadora  del concurso organizado por la Embajada del Ecuador en Venezuela, "La Mano sucia de Chevron-Texaco". Entre otras cosas, el premio para el primer lugar consistía, principalmente, en una viaje a Ecuador para conocer el desastre y una publicación del artículo en una revista de política exterior.
Hace más de un año de ser anunciada ganadora del concurso, tengo varias cosas que comentar.

1. La premiación
La ceremonia de premiación fue en la residencia del embajador del Ecuador de Venezuela. Los tres primeros lugares, en compañía del jurado y personal de la Embajada, pudimos disfrutar un almuerzo, con vinito y demás. Recuerdo que este almuerzo cayó un 5 de diciembre. Evidentemente, como se cumplían 9 meses de la muerte de Chávez, sus alabanzas, gritos de "Chávez vive" y hasta canciones no faltaron en el dichoso almuerzo. No importa, nadie había notado que yo no era chavista y esto no me incomodaba, pues yo estaba allí por algo que va más allá de eso: un problema ambiental. Soy fiel creyente de que los problemas ambientales no solo trascienden fronteras, sino ideologías y grupos políticos, por lo que, en mi criterio, tienen la misma pertinencia para alguien de derecha que para alguien de izquierda. 
Disfrutaba de mi vinito y esperé a que el almuerzo concluyera.


 


2. La ceremonia de despedida del Embajador
El Embajador culminaba su período en el cargo. Fuimos invitados a su fiesta de despedida, en el Hotel Meliá Caracas. No faltaron pasapalos y más vinito. Fue una noche sumamente agradable. Sin embargo, el himno de Venezuela que se entonó al dar inicio al acto formal, fue el cantado por Chávez cuando ganó las elecciones del 7 de octubre del 2012. Bueno, no me importó. "Yo estoy por algo más aquí", me dije. 
Quizás este fue el segundo strike y no me había dado cuenta.

3. El viaje

Tuve la valiosa oportunidad de viajar a Ecuador en mayo de 2014. Sin embargo, el viaje, a pesar de la majestuosidad de la naturaleza de la Selva, me dejó un sabor agridulce. 
No me importó mucho que me avisaran dos días antes que me iba el sábado (o sea, me avisaron un jueves que yo me iba de viaje el sábado. Así, sin más). No me pude llevar Cadivi, pero no importó. Como dije, yo estaba allí por algo más: el problema ambiental.
Salí de Caracas sin personal de la Embajada en el aeropuerto (a mis padres no les gustó mucho este detalle así como lo del Cadivi). Primero llegué a Bogotá y luego a Quito. Llegué a eso de las 2 de la madrugada hora local. 
Mi sorpresa fue mayor al llegar al aeropuerto Mariscal de Sucre: no había nadie con un papelito que dijera "Valentina Montes" esperándome. Busqué un poco más allá del aeropuerto, inclusive salí y caminé un poco por la parada de taxis. No había nadie esperándome.
Evidentemente, no tenía roaming y ese aeropuerto no tenía wifi, por lo que no podía comunicarme con la persona responsable, así que tuve que llamar desde el aeropuerto. No sé si saben que llamar desde un aeropuerto es una de las cosas más caras que puedes hacer allí, aparte de comprar un bolígrafo o un libro. Una llamada que no duró ni dos minutos me costó 3,50$). 
No importa, yo estaba feliz por haber llegado y estaba muy ansiosa también por descansar.
Resulta que el chofer fue a dar una vuelta porque mi vuelo se retrasó (yo debí llegar a eso de las 12 de la noche, pero llegué casi dos horas después). Nos encontramos  y me monté inmediatamente en el carro, ansiosa por llegar al hotel, que estaba a unos 20 minutos del aeropuerto.
El chofer, como estaba desde más de una hora dentro, resulta que el estacionamiento es pre-pago y debes pagar antes de salir, pues. Así como en los estacionamientos de acá. Cuando llegamos a la garita, el chofer me dice
-         Niña, no tengo suelto (sencillo). ¿Será que usted me puede dar los 5$ que cuesta el estacionamiento?" -
-         Yo dije "Señor, yo vine sin Cadivi. No tengo mucho dinero". -
-         "Niña, pero es que si no se me van a pinchar los cauchos (pues habían los clavos de seguridad)". -
Estaba tan agotada que simplemente le  di los 5$ al señor. (Sí, 5$).
Luego de una larga travesía, llegué al Hotel. 
La agenda empezó el lunes (yo llegué el domingo). Estaba con un grupo de periodistas latinoamericanos y dos europeos (una chica turca y un señor polaco). 

3.1. La conferencia: Nos hicieron una conferencia para saber más sobre el problema. Una chica de la Cancillería nos habló todos los antecedentes históricos del problema y cómo está en vigencia. Fue muy interesante, pero más interesante fue lo que nos dieron a aproximadamente 20 personas que estábamos allí: nos dieron la presentación de Power Point que usó la chica para su ponencia. Eran más de 40 diapositivas, impresas en papel a una cara. Sí, leyeron bien. Impresas a una cara, a color, más de 40 hojas de papel. No era papel reciclado. ¿Cómo podemos estar discutiendo sobre un problema ambiental gastando aproximadamente 800 hojas de papel?  - pensé.
Un periodista nicaragüense se levantó y expresó su desacuerdo; ¿Por qué no nos dieron esto en un CD o lo enviaron por correo? ¡No tiene sentido! 
La chica se quedó muda y prosiguió con su ponencia.
La conferencia finalizó. Disfrutamos de un almuerzo, en el cual sirvieron coca-cola. Sí, coca-cola.
Una multimillonaria empresa estadounidense, así como Texaco, pues.

Ya me estaba comenzando a importar. Sin embargo, pensé "Cuando vaya a la Selva, todo esto será un problema menor". 

3.2. La visita a la Amazonía Ecuatoriana


Partimos desde Quito muy temprano en la mañana. Tomamos un vuelo que duró aproximadamente 45 minutos, para llegar a la provincia de Sucumbíos y luego dirigirnos al pozo Aguarico 4, para conocer el desastre de Chevrón. Sin duda, esta era la parte del viaje que más me entusiasmaba: conocer el problema ambiental con mis propios ojos y palpar el desastre.

Sin embargo, cuando llegué la sensación fue un poco diferente. Había un toldo con sillas de fiesta, un mesón, tres televisores de LED, un súper equipo de sonido… sí, todo eso, en plena selva. ¿Estamos destruyendo la labor de una empresa multinacional pero nosotros también contaminamos el espacio de la selva? Además ¿para qué eso? ¿Acaso es un meeting político? Estoy segura de que a muchos de los presentes nos interesaba más conocer el problema, embarrándonos y sin importar el calor de la selva (hacían aproximadamente 41 grados a eso de las 11 de la mañana), que sentarnos en sillas de fiesta y que nos recibieran con mesoneros a la selva.


Ya comenzó a importarme. ¿De qué me sirve a mí tener un protocolo de bienvenida en una selva? Es una selva. Cualquiera puede quedar derretido por su imperiosa belleza. El sonido, el color verde e inclusive la humedad y el calor son suficientes para que te sientas bienvenido. Pensé ¿era realmente necesario? ¿De verdad estamos aquí para conocer un problema ambiental o para hacer propaganda? Estas preguntas comenzaron a atormentarme a lo largo del viaje.

El escenario era tétrico. Había crudo por todas partes. El olor era insoportable.
Luego llegó la parte de ensuciarse la mano. Una reconocida periodista chavista aprovechó esta oportunidad para culpar al capitalismo estadounidense por el problema ambiental.

Ya era demasiado tarde para dejarme de importar. Me concentré a lo que fui: conocer el problema ambiental, observar todo lo que pude y conversar con los periodistas que fueron. Pero quizás yo estaba siento objeto de una propaganda política en vez de una concientización ambiental.

3.3. Los comentarios

Strike 3
Ya casi finalizando el viaje, estábamos en un almuerzo. La chica responsable de la Cancillería dice que sería bueno realizar campañas sobre el problema en universidades venezolanas. Sin embargo, solo mencionó a la Universidad Bolivariana, la UNEFA, la UNEXPO, la Universidad Simón Rodríguez, la UPEL, la UNA… Yo comenté inmediatamente:
-         ¿Por qué no hacemos también conversatorios en Universidades como la UCV, la USB, la UCAB, la Unimet…? Le aseguro que también sería ideal que todos se concienticen
Ella respondió de manera tajante:
-         A la derecha no le interesa el caso de Chevron.

Ya era demasiado tarde para dejarme de importar. No había nada en el viaje que me ayudara a superar ese comentario. ¿A la derecha no le interesa el caso de Chevron? ¡Haz que se interesen! Los problemas ambientales trascienden ideologías, grupos políticos. Debes hacer que lleguen a todos, sin distinciones políticas, sin señalar culpables o crucificar países: simplemente hazles sabes que existe un problema ambiental.
Ya sabía en dónde estaba metida…

4. La publicación del ensayo
Como mencioné al principio del post, otra de las partes del premio era la publicación de mi ensayo en una revista de política exterior. Quizás esta era una de las partes del premio que más me importaba; una publicación en una revista de esta naturaleza, a mi edad y en el tiempo que tengo en la Universidad, iba a  ser una parte muy importante de mi currículum.
Y digo iba a ser, porque no pasará. No solo cuando llegué de Venezuela no me preguntaron qué tal o me pidieron mi fulana foto con la mano sucia, sino que hoy, a más de un año de haber ganado el concurso, de la publicación de mi ensayo no se sabe nada. Solo me dicen que "no fue posible", a pesar de que fue prometido a vox populi en las bases del concurso.
Quiero creer que fue por simple descuido y por desorganización y no por otro tipo de razones, pues al final del viaje creo que ya todos se dieron cuenta de que no soy chavista.

5. Reflexión final
Sin embargo, como quizás puedan creer, no todo es malo. Tuve la oportunidad de conocer maravillas naturales  así como al vicepresidente y al canciller de Ecuador, por ejemplo, así como disfrutar con periodistas muy amables y de una excelente estadía.
Pero mi sensación agridulce sigue, 7 meses después de mi viaje. ¿Realmente se está haciendo una campaña de concientización sobre el problema ambiental como tal es una campaña que simplemente ataca a Chevron por ser una empresa estadounidense? ¿Se está buscando que la gente tenga conciencia sobre el mundo en el que vivimos?

No puedo contestar afirmativamente. 

 Mediático??? No, chico. Para nada.

PD: Comparto con ustedes esto a manera de catarsis, ojo. Mis intenciones no son desprestigiar el problema ambiental del que todos debemos estar al tanto y consternados, pero sin polarizaciones políticas o señalar culpables. 


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